Se usa para hablar de la persona que está puro sapeando, asomada en la ventana o en algún rincón estratégico para cachar todo lo que pasa en la cuadra sin meterse en nada. Es el clásico vecino copuchento que se sabe la vida entera del barrio. Y hay que admitir que a veces igual sirve tener uno cerca.
Se dice de la persona que vive pegada al chisme del barrio, como si tuviera un noticiero 24/7 en la sala. Está pendiente de quién llegó, quién se fue, con quién anda cada quien y qué pasó en la esquina. No es que sea mala gente, pero le encanta estar al tanto de todo, y eso se nota.