Se dice cuando algo queda lejísimos, en la loma del orto, como si estuviera en el fin del mundo y llegar fuera una expedición. Vale para un barrio perdido, un pueblo a trasmano o la casa de ese amigo que siempre vive donde no llega ni el bondi. Muy rioplatense y bien exagerada.
"Dale, caigo, pero tu cumple es en la quinta del ñato: dos bondis, un tren y encima me pierdo con el GPS, ¿qué onda?"