En Sevilla se dice cuando alguien está despistadísimo, como ido, con la cabeza en Cuenca y las ideas dando vueltas sin orden. Es ese momento en el que no te enteras de nada, te hablan y tardas tres segundos en reaccionar. Suena a cachondeo, pero también vale para decirlo con cariño.
"Quillo, hoy estás en la leja: has metido el móvil en la nevera, te has puesto dos calcetines distintos y encima preguntas por qué no te suena el WhatsApp."