Se dice cuando alguien está en su mundo, despistado total, como si fuera montado en la guagua mirando por la ventana y sin enterarse de nada. Vamos, que no pilla el rollo, va con la cabeza en otra parte o llega tarde a la conversación. Muy canario y muy útil para meter un toque sin mala leche.
"Chacho, le estamos explicando el plan desde hace diez minutos y tú sigues en la guagua. ¿Vienes a la fiesta o te quedas mirando las palomas?"