Se dice cuando estás “currando”, pero en modo suave, sin prisas y casi de chill. Vamos, que estás presente y cumples lo justo, pero con la cabeza en otra parte y cero drama. Muy de estar a la sombra, mirando la vida pasar, como si el limonero fuera tu oficina oficial. Tiene su puntito de cachondeo.
"¿Tú hoy curras o qué? Currar, currar… estoy en el limonero, con el portátil abierto y el cerebro en modo siesta, que hace un solazo brutal."