Se dice cuando alguien está tieso, sin un duro, en modo supervivencia total. Vamos, que no le queda ni para pipas y está contando monedas como si fueran lingotes. Es una forma muy andaluza de decir que vas pelado de pasta, más pobre que las ratas, pero con arte y resignación.
"Quillo, yo hoy no piso el bar: estoy en el cuarto de los ratones desde que pagué el seguro y me quedé a dos velas."