Se dice cuando alguien anda travieso, inquieto y con una picardía que no se la aguanta nadie. Como que le entró el diablito y está haciendo de las suyas todo el rato, molestando, riéndose y buscando lío, pero en plan juguetón. Se usa mucho con niños, aunque también vale para un adulto cuando se pone insoportable.
"Ese Juanito está en diablillo hoy, pues. Me escondió las llaves, me cambió el azúcar por sal y encima se hace al santo."