Se dice cuando alguien anda prendido, con una alegría que se le sale por los poros y termina contagiando al resto. Está de buen humor, echando chistes, vacilando y armando ambiente como si trajera una rumba metida en el pecho. En Cojedes lo sueltan mucho cuando alguien anda demasiado animado.
"Chamo, en la parrilla José estaba en cambote, no paraba de echar cuentos y vacilar, y al final hasta el vecino serio terminó riéndose como loco."