Se dice cuando alguien está enredado, confundido o metido en un lío y no sabe ni por dónde empezar. También vale para cuando te pierdes o te quedas sin rumbo, como dando vueltas sin encontrar la salida. Es bien de la calle y suena a que la vida te tiene mareado, pero toca destrabarse.
Se usa cuando alguien está totalmente perdido, confundido y sin idea de qué está pasando ni qué hacer. Es ese momento en que te hablan, asientes con la cabeza, pero por dentro estás en blanco total. Muy típico cuando te explican algo enredado o te sueltan mil cosas a la vez. Y hay que admitir que suena bastante gracioso.