Se dice cuando te toca hacer arreglos caseros y chapuzas de andar por casa, en plan manitas improvisado. Vamos, que te pones a apañar lo que sea con cuatro herramientas, cinta aislante y mucha fe. Suele llevar un puntito de resignación, porque sabes que vas a acabar lleno de polvo, pero oye, sale barato.
"Hoy me toca estar de ñapas: la persiana se ha quedado tiesa y voy a meterle mano con el destornillador, un poco de cinta y dos juramentos, a ver si cuela."