Se dice cuando algo está genial, de lujo, que te ha salido redondo o te ha dejado flipando. Vale para una comida, un plan, una compra o lo que sea que esté a otro nivel. Es un piropo muy de calle, con ese puntito exagerado que le da gracia.
Expresión muy de pueblo para decir que estás comodísimo, a gustito y sin ninguna preocupación. Es como estar en la gloria, bien comido, bien bebido y sin prisas. Se usa cuando el cuerpo está relajado, la barriga llena y el alma tranquila. Vamos, que si estás de madre no te mueves ni aunque te llamen a misa.