En Santander se dice cuando estás con guayabo, o sea, con resaca y el cuerpo en modo castigo después de una rumba brava. También vale para ese bajón de energía y ánimo del día siguiente, cuando todo te suena duro y solo piensas en cama, sopa y silencio. No es poesía, pero describe perfecto.
Se dice cuando tienes una resaca potente después de una noche larga de fiesta. Vamos, que te levantas con la cabeza como un bombo, el estómago revuelto y cero ganas de existir. En Canarias se oye bastante, y queda fino para quejarte sin decir directamente que estás hecho polvo. Y sí, suele venir con promesa de no beber más.