Se dice cuando alguien va hecho un pincel y se luce a lo grande, ya sea por cómo viste o por cómo se marca el momentazo. Tiene un aire muy de traje de luces, así que también sugiere ir elegante, llamativo y con mucha presencia. Vamos, que vas para que te miren sí o sí.
"En la boda, Manolo llegó con el traje planchado y el tupé perfecto, estaba de grana y oro y hasta el cura se quedó mirando."