Se usa para decir que alguien está todo desparramado mentalmente, distraído, medio ido o con la cabeza en otro planeta. La imagen es la de la parchita reventada, con el jugo y las semillas regadas por todos lados. Es como decir que la persona no coordina mucho en ese momento, pero con un toque bien criollo y hasta cariñoso.
En Venezuela se dice de alguien que anda tranquilo, relajado y sin estrés, como si nada le quitara la paz. Es esa persona que está en su mundo, feliz, sin apuro y con cero drama. Suele sonar cariñoso y medio envidioso, porque mientras tú estás corriendo, el otro está en modo vacaciones. Y sí, provoca.