Se dice cuando andas bien inquieto, nervioso y al tiro, como esperando que pase algo ya. Es esa sensación de no poderte estar quieto porque traes pendiente una llamada, un mensaje o un chisme. Vamos, que estás en modo alerta máxima, brincando de la ansiedad a la esperanza cada dos segundos.
"No manches, carnal, llevo una hora como perico en el alambre, viendo el cel cada diez segundos a ver si Luisa ya me contesta."