En Canarias se dice de alguien que está tranquilo y a gustito, sin comerse la cabeza por nada. Va suave, sin dramas, como si todo le resbalara. También puede sonar a que está bien colocado en su sitio, relajado y sin prisa. Vamos, que vive en modo calma y ni se inmuta. Y oye, envidia sana.
"Fuimos a la playa y Carlos, mientras todos con prisas, estaba espatarrado con su clipper y las gafas puestas, como el aceite, sin enterarse ni del viento."