En Perú se usa para decir que alguien está bien marcado y musculoso, como si viviera en el gym y a punta de pollo con arroz. Es un piropo medio envidioso, de esos que sueltan los patas cuando ven a alguien con brazos de fierro. También puede sonar a broma si lo dices exagerando.
En Perú se usa para decir que alguien está bien borracho, medio doblado por el trago y ya no coordina mucho. Es como cuando el alcohol te pega fuerte y te quedas medio pegado a la silla, hablando raro y riéndote de todo. No es muy fino, pero entre patas se suelta bastante y tiene su gracia borrachina.
En Salta se dice que alguien está chapado cuando está sin un mango, re corto de guita y con el bolsillo en modo desierto. Es ese momento en que te invitan a salir y vos ya estás haciendo cuentas hasta para el colectivo. Suena bien norteño y bien real, porque a todos nos pasó alguna vez.