Se dice cuando estás acojonado de verdad, con un miedo que te deja tieso y hasta te hace pensar que te vas a cagar encima. Vale para sustos, broncas o cualquier situación que te supera. Es bastante bruto, sí, pero en Murcia se suelta con toda la naturalidad del mundo. Y funciona de lujo.
"En cuanto el profe dijo que hoy tocaba examen sorpresa, me puse cagao y empecé a rezar por dentro, que no me sabía ni el tema uno."