Se dice cuando alguien anda con achaques, dolorido o medio enfermo, como si el cuerpo le pasara factura. Puede ser por una gripe, por el frío o por haberte exigido de más y amanecer tieso. Es bastante común para sonar dramático con humor, rollo: hoy no rindo ni para cargar el celular.
"Causa, ayer me metí su fulbito y hoy estoy achacado, me duele hasta el alma. Si me llaman pa’ salir, diles que ya fui, estoy en modo abuelo."