Se dice de alguien que está despistado, en Babia y sin pillar lo que pasa a su alrededor. Vamos, que le hablas y tarda tres siglos en reaccionar, como si estuviera mirando al techo. Es bastante común en España y vale tanto para una charla como para una situación donde todo el mundo se entera menos él.
"Le conté el plan mil veces y el tío seguía a uvas, luego se plantó en la estación equivocada con un bocata y cara de póker."