Se dice cuando alguien está tirado, panza arriba y sin intención de hacer nada productivo. Vamos, en modo descanso total, entre el gustito del ocio y la pereza más descarada. Suele sonar a siesta, sofá y cero prisas. No es insulto, pero sí un poquito de pullita cariñosa.
"Acabamos de comer y el Juan se quedó a la bartola en el sofá, con la tele de fondo y diciendo que ahora mismo no mueve ni un dedo."