Se dice de alguien que habla rapidísimo y sin respirar, como si tuviera los dedos en una máquina de escribir vieja: tacatacataca y no para. Suele salir cuando la persona está nerviosa, emocionada o se embaló con el tema. No es insulto, pero sí una forma bien gráfica de decirle: bajale un cambio, hermano.
"Pablo se puso a contar el partido y ya estaba escribiendo a máquina, tacataca, tacataca, y ni el camba del kiosco lo pudo cortar."