Se dice cuando pegás una suerte bárbara y encontrás algo que te salva el día o te resuelve un quilombo de golpe. Es como dar con la oportunidad perfecta, el atajo, el ofertón o el premio inesperado. Muy de charla cotidiana, con ese gustito a victoria chiquita pero gloriosa. Y sí, da ganas de gritarlo.
"Boludo, encontré la chancha: fui al súper por arroz y terminé ligando dos fernet en promo y encima me dieron descuento con la tarjeta. Hoy se cena como rey."