Se dice cuando alguien se viene arriba y empieza a soltar planes imposibles, historias raras o ideas que suenan a fantasía total. No es que esté silbando, es que se le va un poco la olla y se pone a venderte la moto con una seguridad tremenda. Muy de barra de bar y de colega vacilón.
"Mira al Juan, ya ha empezado a chiflar otra vez: que si va a montar un viñedo en Marte y vender crianza a los marcianos."