En el Cesar se dice cuando te vas de rumba o de parranda y te pegas una buena, de esas que empiezan con una cervecita y terminan con el bolsillo llorando. Implica descontrol, gastar más de la cuenta y amanecer con la resaca y la cuenta en ceros. Vamos, un plan sabroso pero peligroso para la quincena.
"El viernes dijimos que era solo una y terminamos en tres estaderos. Nos echamos un tingo y hoy ando mirando el sofá a ver si aparecen monedas pa' la buseta."