Se dice cuando alguien se queda dormido de golpe y bien profundo, de esos sueños que parecen de piedra. Es como tirarse a descansar y apagarse sin avisar, y ya puedes llamarlo, moverlo o ponerle música que ni se inmuta. Muy de casa, muy de panas, y suele salir después de comer pesado.
"Nos sentamos a ver la novela y, a los cinco minutos, Pedro se echó el pan en la hamaca. Le grité, le prendí la luz y nada, roncando sabroso."