Se dice cuando alguien por fin se anima y le mete pecho a algo: tomar valor, ponerse las pilas y hacer lo que toca aunque dé nervios. Sirve para retos, decisiones difíciles o para dejar la pena a un lado. Muy de panas, porque aquí el consejo siempre viene con empujoncito y cero drama.
"Marico, deja la pensadera: si de verdad te gusta Mariana, échale valer y pídele salir de una, que después te quedas con la espinita."