En La Guaira se usa para regañar, reclamar o soltarle un comentario picante a alguien que está fastidiando o portándose como un completo lagartijo. Puede ser desde una queja suave hasta un grito bien sabroso lleno de indirectas directas. Es de esas expresiones que suenan a esquina, brisa de mar y chisme de barrio.
En Anzoátegui se usa para decir que alguien va a ayudar o hacer un favor, casi siempre de manera relajada y entre panas. Es como echar una mano, pero con sabor venezolano y más confianza. También puede sonar medio informal, así que mejor se usa entre amigos o familia, no con el jefe, a menos que sea muy pana.