Se dice cuando alguien se esfuma sin hacer ruido, como quien no quiere la cosa, para zafarse de un momento incómodo o de un regaño. Muy típico en rumbas o reuniones: estabas hablando con la persona y, pum, ya no está. Vamos, que aplicó la de desaparecer antes de que lo agarren de punto.
"Apenas el jefe empezó con el sermón en la reunión, Juan echó un caletre y apareció después como si nada, cuando ya todo estaba tranquilo."