Se dice cuando alguien se pone tan, tan furioso que parece que le va a salir espuma por la boca. Vamos, que está re caliente, fuera de sí y a un paso de explotar por cualquier pavada. En San Juan se usa para pintar ese enojo descontrolado, de los que te hacen apretar los dientes y largar humo.
"María echó espuma cuando vio al hermano scrolleando su celu sin permiso. Le pegó un grito, tiró la mochila al sillón y quedó re caliente, como si fuera a explotar ahí nomás."