Interjección tica todoterreno. Se suelta para ganar tiempo, mostrar sorpresa, resignación o para meter presión tipo “¿y entonces qué?”. Vale para cuando no sabés qué decir, cuando algo te deja bateado o cuando querés arrancar una respuesta sin comprometerte mucho. Es como un comodín conversacional, y sí, los ticos lo usan para todo.
"El jefe: ¿y el reporte? Yo, con el café en la mano y cero vergüenza: ¡Diay!, se me fue el santo al cielo y no lo mandé."