Se usa para hablar de alguien que se cree la última Coca-Cola del desierto, que se echa flores todo el rato y camina como si tuviera reflector propio. Es el típico que se mira en cada vidrio, se infla el ego por cualquier cosa y actúa como si el mundo girara a su alrededor. Y la verdad, a veces da risa verlo.
Expresión muy usada para decir que alguien presume a lo bestia, se echa flores sin parar y se cree la última Coca-Cola del desierto. Es como cuando la persona se agranda sola, se infla el ego y no pierde oportunidad para contar lo increíble que es. A veces hace gracia, pero también puede cansar un montón.