Dicho bien norteño para cuando alguien se voltea de golpe: cambia de opinión, de bando o de actitud en un segundo, como si le hubieran picado el orgullo. La imagen es un gato en el asador, todo inquieto y dando vueltas sin parar. Se usa mucho para señalar al que hoy dice una cosa y mañana la contraria.
"No manches, ayer el Pedrito decía que el reggaetón era basura y hoy anda perreando en la fiesta como si nada. Se dio la vuelta como gato en asador y hasta pidió otra rola."