Se dice cuando le das a alguien un abrazo bien apretado, con fuerza y cariño, como si fuera un mini combate amistoso. No es violencia, es afecto en modo rudo: de esos saludos que te crujen las costillas pero te dejan sonriendo. Muy de panas cuando hay confianza y emoción por reencontrarse.
"Llegó mi primo de Ciudad Guayana y apenas lo vi le metí un apretón guerrero, lo levanté del piso y casi se le cae el celular. La abuela gritó: ¡suéltalo, muchacho!"