Se usa cuando a alguien lo regañan fuerte, lo critican sin piedad o le caen encima con todo, ya sea por meter la pata o por pasarse de vivo. En Loreto es como prenderle fuego a la bronca y no soltar hasta que el otro entienda. Suena duro, pero a veces también va con cariño y chacota.
En Canarias se usa para decir que alguien está metiéndole mucha caña a algo, ya sea currar, bailar, estudiar o lo que sea. Es como decir que va a tope, sin freno y con toda la energía del mundo. Suena potente y un poco bruto, pero en plan buen rollo, como animando a seguir dándolo todo.