Se dice cuando alguien no para de hablar, normalmente para chismear, rajar o soltar la plática sin freno. En Mérida lo oyes mucho en plan de broma, como diciendo que ya se prendió el mitote y no hay quien lo apague. No siempre es mala onda, pero suele venir con su toque de chisme sabroso.
"En el parque, las doñas ya estaban dándole a la lengua del nuevo vecino y del perro, y yo nomás pasé por mi marquesita a escuchar tantito."