Se dice cuando recomiendas algo y, en vez de ayudar, tu sugerencia sale chueca y le complica la vida a la otra persona. Puede ser por ignorancia, por andar de hocicón o por querer hacerte el listo. Vamos, que tu consejo fue un tiro en el pie y luego toca aguantar la carrilla.
"Le dije al compa que le metiera refresco al radiador porque andaba “seco”, y al rato ya estaba varado en la carretera. Ahora me reclama que le di un mal consejo."