Se dice cuando alguien te habla sin parar, te insiste o te taladra con un tema hasta dejarte la cabeza hecha un bombo. No es solo ser charlatán, es darte la lata a lo bestia, como si te estuvieran lijando la paciencia. En San Juan se usa mucho para el pesado que no corta ni para respirar.
"Che, el vecino me dio lija media hora con las estampillas y yo ahí, clavado, ya sabía hasta el árbol genealógico del tipo y ni me dejó decir hola."