Se dice cuando andas con una hambre brígida, de esas que te dejan dispuesto a comerte lo que sea, aunque normalmente ni lo mires. Es como estar muerto de hambre y con el estómago haciendo huelga. Muy del sur, bien de campo y de caminata larga. Ojo, no es literal, pero se siente literal.
Expresión muy usada cuando alguien te ignora, te deja de lado o simplemente pasa de ti, como si ya no le interesara seguir la conversa ni pescarte. Es como hacerle la desconocida a alguien, pero con más mala leche y un toque bien chileno. Y hay que admitir que cuando te dan filo, duele caleta.