En Bolivia se dice cuando alguien arma un show tremendo y llama la atención a lo grande, casi siempre por hacer bulla, gritar, cantar a todo pulmón o montar un escándalo. No es precisamente un concierto de verdad, es más bien un numerito que deja a todos mirando. Y sí, suele dar vergüencita ajena.
"La tía Rosa dio concierto en la fiesta, se puso a cantar, a gritar y a contar chismes a todo volumen. Los vecinos ya estaban por llamar a la Policía, y nosotros muertos de risa."