Se dice cuando alguien se avienta un speech bien pulido y medio falso, como de vendedor o de político, para quedar bien o impresionar. Es ese momento en que todo suena bonito, pero huele a barniz. En Quintana Roo lo sueltan cuando alguien se pone muy de show y quiere lucirse frente a la banda.
"En la junta, Juan se aventó el charolazo con palabras rimbombantes y promesas, y la jefa quedó bien contenta, mientras nosotros nomás nos mirábamos de reojo."