Se dice para meter prisa cuando alguien va con una pachorra tremenda, como si lo que estuviera haciendo fuera un mole de olla que tarda horas. Es una forma medio burlona de decir apúrate, no te claves, que no estamos cocinando para todo el barrio. Muy de regaño con tantita gracia.
"Ya vámonos, güey, que la película empieza en diez. ¿Qué tanto le haces con los tenis? Dale que es mole de olla, que luego ni lugar agarramos."