En Cantabria se usa como mote medio cariñoso y medio vacilón para llamar a alguien torpe, despistado o poco espabilado, de los que van a su bola y la lían sin querer. No es un insulto gordo, más bien una pulla de confianza entre colegas o familia. Ojo, según el tono puede sonar más borde.
"Pero bueno, culón, ¿otra vez te has dejado las llaves dentro? Luego dices que la casa está embrujada y eres tú, alma de cántaro."