Se dice para animar a alguien a seguir avanzando y mejorar, aunque la cosa esté dura. Es como un empujón de buena vibra: aprende del golpe, levántate y mete punche. Muy de charla entre patas, cuando toca ponerse serio pero sin perder el humor. Suena a consejo de barrio que te deja con ganas de comerte el mundo.
"Oe, causa, esa chamba está brava, pero no te me achiques. Tú sigue metiéndole punche y creciendo pa'lante, que de a pocos la rompes y hasta te ascienden."