Se dice cuando alguien come con una gula tremenda, sin delicadeza y sin freno, como si le hubieran apagado el botón de la vergüenza. No es que coma mucho solamente, es que le entra con todo y no deja ni el saludo. En Uruguay suena bien de barrio y medio cargada, pero con cariño.
"Ayer en el asado, el Tito comió como un chancho: se bajó tres choris, un vacío y dejó la ensalada ahí, de adorno nomás."