Se dice cuando alguien come con unas ganas brutales, a lo bestia, sin modales y sin vergüenza. No es que tengas hambre normal, es que te lanzas a la comida y no dejas ni las migas. En Santa Cruz se usa mucho para describir a quien se zampa todo como si no hubiera mañana. Y sí, suele venir con burla cariñosa.
"Terminó el partido y en la casa del Juancito comimos como chanchos, hermano: le dimos sin piedad a la parrillada y no quedó ni un pedacito."