Se dice cuando alguien se pica feo, se pone bravo o arma un berrinche porque algo no le salió como quería. Es esa rabieta con mal humor que te cambia la cara en un segundo y te pone a refunfuñar. Muy de calle en Falcón, para cuando te agarra el berro por una tontería.
"Le dijeron que no quedaban empanadas y José cogió un berro, pegó un resoplido y se fue del quiosco refunfuñando, como si le hubieran dañado el día entero."