Cuando sales con la intención de tener un día normal y terminas en la mejor de las locuras, lleno de sorpresas y risas.
Se usa para hablar de una aventura intensa y desmadrosa en la selva o en los pueblos cacaoteros de Chiapas, casi siempre rodeada de chocolate artesanal. Puede ser un viaje físico, un trip mental o una mezcla rara de ambos, pero la idea es que sea sabroso, divertido y un poco loco. Suena a plan que no se le niega nadie.