Se dice cuando alguien se ríe a lo bestia, sin control, hasta quedarse sin aire y con la tripa dolorida. Es como si la risa te diera un golpe y te dejara doblado, en plan no puedo más. Muy de colegas, de bar y de cotilleo bien servido. Y sí, suele ser contagioso.
"Estábamos en Malasaña con el salseo del curro y, cuando soltó lo de la jefa, Dani se chocó de risa tan fuerte que el camarero vino a ver si nos pasaba algo."