Se le dice a la persona que, con calma y cara de yo no fui, anda picando costillas y molestando poquito a poquito hasta que te prende la mecha. No es el que grita, es el que te desespera con maña y disimulo. Cuando reaccionas, ya te traen bien enganchado. Y sí, tiene su talento para sacar de quicio.
Persona que molesta o fastidia de forma sutil, calladita y constante, como que va picando sin que al principio parezca tan grave. No arma bronca directa, pero va metiendo cizaña, incomodando o desesperando poco a poco. Cuando te das cuenta, ya te trae hasta el copete, y la verdad es que sí tiene su maña.